No nos olvidemos que somos seres humanos libres

No nos olvidemos que somos seres humanos

A simple vista puede parecer una afirmación muy simple y con poco fundamento y sin embargo es una de las frases que más me han resonado tras la formación en coaching que he llevado a cabo.

Si pusiéramos en una balanza el tiempo, atención, recursos … que le dedicamos a las cosas que hacemos frente al tiempo, atención, recursos … que le dedicamos a nuestro ser los platillos estarían absolutamente descompensados y es que parece que más que “seres humanos” somos “hacedores humanos” (en inglés queda más claro “human doing” vs “human being“). Hacemos, nos fijamos en lo que hacemos, nos miden por lo que hacemos, nos valoramos por lo que hacemos (aunque en este caso es más por lo que tenemos) y sin embargo poco tiempo le dedicamos a ver quiénes somos en realidad y ese puede ser uno de los puntos por los que empezar si es que nos estamos planteando que algo no anda bien.

Supongamos en esa balanza imaginaria, que le empezamos a dedicar tiempo a lo que realmente somos (en esencia y que puede estar oculto tras inercias, creencias, …) y contestar a preguntas como ¿dónde están nuestros talentos, nuestros dones, nuestros valores, virtudes …? y empezamos a vivir de acuerdo a las contestaciones que obtengamos y por tanto dejaremos de hacer algunas cosas, seguiremos haciendo otras y empezaremos a hacer algunas nuevas y así empezaremos a tener un mayor equilibrio entre el “hacer” y el “ser“, y es que no se trata de quedarse en el campo de lo abstracto sino que hay que actuar en consonancia.

¿No sería realmente distinta nuestra existencia con este “sencillo” ejercicio? Digo sencillo porque en realidad es volver a nuestra esencia como seres humanos, si bien está claro que es un proceso complejo desde el momento en el que nos lleva a pararnos a pensar y reflexionar, cosa que en estos momentos no está muy extendido.

Una pista para los que vean esta propuesta como irrealizable, dedicad 10 minutos a no hacer nada, simplemente escuchad a vuestro cuerpo (sin prestar atención a los pensamientos que os vengan a la cabeza) y después tal vez veáis este post con otra perspectiva.

Sugerencia de lectura: Cómo derrotar al miedo en nosotros

somos seres libres

Mi libertad

El otro día tuve la oportunidad de escuchar una frase que me llamó la atención y que pone, en mi opinión, muy bien de manifiesto como hasta ahora ha imperado la “competitividad” y sin embargo podemos estar empezando a cambiar hacia la “cooperación“.

Hasta ahora la frase que había escuchado sobre la libertad era “Mi libertad termina donde comienza la del otro” y sin embargo el otro día escuche “Mi libertad comienza donde comienza la libertad del otro” ¡qué cambio! En la primera para poder tener más libertad se la tengo que ganar a otro tengo que competir y sin embargo, en la segunda para lograr más libertad tengo que cooperar con el otro. Cuántas veces hemos visto a distintos grupos movilizarse para alcanzar algún tipo de derecho cada uno por su lado y lo que han logrado es un desgaste y un ganar a costa de los demás, y sin necesidad de ir tan lejos ¿cuándo dejaremos de comparar a nuestros hijos entre ellos? o nuestros empleados, o a nuestros amigos, o a nuestros colaboradores …

¿Por donde empezar? Entiendo que lo primero es ver al que tenemos a nuestro lado como un aliado y no como un enemigo y al escribir esto me viene a la mente las capacidades que según Cornelius Castoriadis hay que desarrollar para ser un sujeto autónomo:

  • Capacidad reflexiva de si
  • Capacidad reflexiva del mundo
  • Capacidad reflexiva del nosotros
  • Capacidad reflexiva instituyente (lo que surge de lo que todavía no existe)

y es que ¿cómo es posible desarrollar la cooperación si no somos sujetos autónomos?, existiría dependencia y no creo que la dependencia sea un buen punto de partida para la cooperación

Un fuerte abrazo y que tengáis un gran día … y mañana también

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